La Segunda Cruzada

La Segunda Cruzada fue convocada en el año 1145 tras la caída del condado de Edesa en el año anterior. Los peregrinos y posteriormente diversas embajadas llevaron esta noticia a Europa y fue el obispo Hugo de Jabala quien la hizo llegar al papa Eugenio II. Éste promulgó la bula Quantum praedecessores y se encargó de que esta Segunda Cruzada estuviera mejor organizada que la anterior, otorgando permisos papales a los predicadores, recurriendo a ejércitos liderados por reyes europeos y trazando de antemano la ruta a seguir. La convocatoria no tuvo demasiada respuesta hasta que se supo que Luis VII acudiría con su ejército, momento en el que se volvió a difundir la bula para aprovechar esta circunstancia y animar a otros reyes europeos. En 1146, Bernardo de Claraval, uno de los hombres más respetados de la Cristianidad en ese momento, consiguió permiso papal para volver a divulgar la convocatoria, logrando atraer a varios miembros de la realeza. Al igual que sucedió en la Primera Cruzada, la llamada a la lucha contra los no cristianos produjo ataques contra comunidades judías.

Luis VII de Francia y el emperador Conrado III partieron por separado hacia Tierra Santa. El ejército de Conrado III sufrió algunas escaramuzas en territorio bizantino debido al sector más indisciplinado de los alemanes y al llegar a Constantinopla, el emperador Manuel I les conminó a abandonar la ciudad lo más rápido posible. Una vez en Asia menor y sin esperar al ejército francés, Conrado III decidió atacar, sufriendo una derrota a manos turcas. El ejército de Luis VII se encontró igualmente con problemas en territorio bizantino y también tuvo algunos conflictos con la parte más rezagada del ejército alemán. Sin embargo, fue mejor recibido en Constantinopla que el contingente de Conrado III. Ambos ejércitos se unieron en Éfeso y ante una repentina enfermedad que retuvo a Conrado III, Luis VII decidió partir sin él, enfrentándose a los turcos a las afueras de la ciudad y obteniendo una pequeña victoria. El ejército francés se dividió en dos para llegar por mar y tierra a Antioquía, donde tan sólo llegó una pequeña parte de los soldados que lograron sobrevivir a los constantes ataques turcos y las enfermedades.

Luis VII de Francia

Una vez reunidos los ejércitos en Jerusalén, se decidió que el siguiente objetivo sería Damasco. Varios miembros de la realeza europea se reunieron en Acre, donde surgieron algunas discrepancias ya que los franceses querían regresar al considerar que ya habían llevado a cabo su peregrinaje y otros no creían buena idea atacar Damasco. Finalmente Luis VII y Conrado III les convencieron y se reunió un ejército en Tiberíades. Tras el asedio y varios movimientos de tropas, regresaron a Jerusalén sin haber podido tomar la ciudad debido a los constantes ataques de los musulmanes y sus aliados. En este tiempo además surgieron conflictos internos y desconfianzas entre los cruzados.

Conrado III regresó a Constantinopla y Luis VII permaneció en Jerusalén hasta 1148, mientras que en Europa, Bernardo de Claraval se distanció de todo lo que tenía que ver con la Segunda Cruzada. Tras el desastre, el Imperio Bizantino rechazó ayudar a los cruzados y desde Occidente dejaron de llegar ayudas. Finalmente en 1171, Saladino fue nombrado sultán y en 1187, se había apoderado de todos los territorios cruzados menos sus capitales, lo que provocó la convocatoria de la Tercera Cruzada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s