El toro en la Antigüedad

El toro es un animal de cuyo culto encontramos vestigios en toda la cuenca del mediterráneo, en variadas formas. Hay varias referencias en la mitología y en la literatura, y también algunos documentos materiales, comenzando desde los juegos funerarios con toros que se celebraban en la civilización minoica hasta variadas estatuillas encontradas en el sur de la Península Ibérica, pasando por el Minotauro griego y el culto a Mitra practicado en Roma, y el dios toro Apis de los egipcios. Se consideraba un símbolo lunar debido a sus cuernos y también de masculinidad y fertilidad.

Teseo y el Minotauro

Encontramos las primeras pruebas de un posible culto al toro en las paredes de las cuevas del Paleolítico, normalmente asociado al buey. Algunas teorías defienden que esta asociación viene por ser el toro un animal masculino y el buey, un animal femenino, pero lo cierto es que están obsoletas. Estas representaciones nos ayudan también a comprobar que el toro ha sido un animal presente en la vida del hombre en toda Europa desde tiempos prehistóricos.

Toro alado

Adelantándonos más en el tiempo, llegamos a Oriente Próximo, a Mesopotamia, donde encontramos el culto al toro asociado a la fertilidad y la fecundidad. Poco a poco, su fuerza fertilizadora fue asimilada a varias divinidades, que aparecen en muchas representaciones en forma antropomorfa con cuernos de toro. De hecho, tanto en esta zona como en Egipto, muchos gobernantes llevaban en título de “Toro Poderoso”. Estos rasgos fueron heredados por los acadios, cuyo dios principal, Marduk, era llamado “Toro Joven del Sol”. Los asirios, por último, nos dejaron las maravillosas esculturas de los lamassu, toros alados que se consideraban genios protectores que alejaban a los malos espíritus.

Crucemos el Mediterráneo y lleguemos a Egipto, donde vamos a encontrarnos con el dios toro Apis y con faraones que se ceñían la cintura con rabos de toro para simbolizar la fuerza masculina. El culto a toro en esta zona se atestigua desde el V milenio a. C. Respecto al dios toro Apis, debo especificar que en realidad, no es que fuera una divinidad, sino un toro que simbolizaba a Ptah, dios creador. Cuando era sacrificado, se asimilaba entonces al dios Osiris. Este toro era buscado por todo Egipto y tenía que poseer unas características especiales: debía ser negro, con una mancha blanca en forma de luna en la frente. Más tarde y tras el paso de Alejandro Magno por el país, el toro Apis pasó a ser adorado como Serapis.

Ya en Micenas y en Creta, podemos encontrar representaciones de toros en frescos y en decoraciones de vasijas que nos muestran la práctica de la taurocatapsia, consistente en saltar al toro por encima cogiéndole por los cuernos. Se cree que estos juegos tenían un trasfondo religioso relacionado con el sacrificio del animal, aunque también hay autores que piensan que se trataba simplemente de entretenimiento. En cuanto al culto, sólo se ha hallado una estatuilla antropomorfa con cabeza de toro, con lo cual es difícil asegurar que existiera un dios toro, lo que no quiere decir que el toro en sí no fuera considerado un animal sagrado, símbolo de fecundidad.

En Grecia encontramos además el famoso mito del Minotauro, ser monstruoso con cuerpo de hombre y cabeza de toro, producto de la unión entre Pasífae, esposa del rey Minos, y un toro, causada por una venganza de Poseidón. El Minotauro fue encerrado entonces en un laberinto y anualmente se le ofrecían sacrificios de carne humana hasta que Teseo, con ayuda de Ariadna y su famoso hilo, logró derrotarlo y salvar a las que iban a ser las víctimas de esa ocasión.

El dios toro Apis

En Roma la representación más importante respecto al toro está en el culto a Mitra. Según el mito, Mitra venció a un toro y lo sacrificó y este ritual fue representado por sus seguidores. En estos ritos estaba prohibida la presencia de mujeres y es curioso que algunas fórmulas se dijeran en persa, lo que atestigua el origen de este culto en Irán. Se utilizaba el bautismo de los fieles con la sangre del toro sacrificado.

Todas estas prácticas fueron quedando olvidadas con el avance del cristianismo y la prohibición a finales del siglo IV d.C. de los cultos paganos. Actualmente, acercándonos a museos y a los libros de Historia, podemos atestiguar un culto al toro que si bien implicaba sacrificio y derramamiento de sangre, nunca se convirtió en un espectáculo de crueldad y sufrimiento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s