El luto en la época victoriana

No cabe duda de que la sociedad victoriana (1837-1901) se movía alrededor de cientos de normas de usos y costumbres en cuanto a la relación con los demás. La gente debía conocer cuál debía ser su comportamiento en cada momento y la no observación de estas estrictas reglas de convivencia era muy mal vista y podía afectar seriamente a la reputación de esa persona. De hecho y a tal efecto, existían libros, revistas y otras publicaciones en las que estas normas se detallaban escrupulosamente para evitar cometer ningún error. De esta manera, un hombre podía ser considerado un “caballero” y una mujer, una “dama”. La sociedad de la época vivía pendiente a estos pequeños detalles, prácticamente esclavos de una etiqueta rígida e intransigente.

Reina Victoria con sus nietas. Estuvo de luto toda su vida, convirtiéndose en ejemplo para las mujeres de su época.
Reina Victoria con sus nietas. Estuvo de luto toda su vida, convirtiéndose en ejemplo para las mujeres de su época.

En este artículo me centraré en la etiqueta contemplada durante la época de luto, momento durante el cual la vestimenta y el comportamiento eran observados de una manera aún más crítica dada su importancia a raíz del ejemplo mostrado por la reina Victoria tras la muerte de su esposo, el príncipe Alberto. En este momento histórico en el que las emociones se contenían, se esperaba que las mujeres de la familia exteriorizaran el pesar de la familia a través de su vestimenta, que debía ser de un negro riguroso.

Durante el velatorio, debían cerrarse las cortinas de la casa y también detener todos los relojes. Todo lo relacionado con el cortejo fúnebre como los adornos de los caballos que tiraban del coche o el ataúd debía ser de color negro, salvo en el caso de los niños, en el que era de color blanco. ¿Y qué pasaba con los que no tenían dinero para un funeral de estas características? Se veían obligados a celebrarlo en domingo para no perder días en el trabajo y por tanto, sueldo, y en el caso de no tener ahorros para el domingo más próximo, el cadáver debía permanecer en la casa hasta el siguiente.

Los períodos de luto variaban según el grado de cercanía al difunto, la edad o el sexo. La viuda solía ser quien seguía un luto más riguroso durante un periodo de al menos dos años y medio. Los menores de 15 años estaban exentos de llevar luto y entre las mujeres, era prácticamente obligatorio a partir de los 17 años, pues las niñas ya eran consideradas adultas. Cualquier adorno estaba prohibido en todo caso excepto el velo de crepé sobre el rostro y no se podían llevar joyas. Por supuesto, las mujeres de luto no podían acudir a ningún evento fuera de su hogar excepto a la iglesia y a visitar a familiares cercanos. Una viuda sólo podía volver a casarse si no tenía ingresos propios ni niños pequeños a su cuidado. A partir de los seis meses, la mujer de luto podía colocar algunas flores y cintas en su atuendo, siempre de color blanco o negro y más adelante, se permitía llevar vestidos de colores de semiluto: gris, violeta, malva o blanco. Una vez acabado el duelo, era costumbre enviar tarjetas a sus amigos y familiares para indicar que ya podía hacer y recibir visitas.

 

Más información:

Reglas y costumbres del luto en la época victoriana

El luto victoriano

El luto en la Inglaterra victoriana

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s