El origen de las gafas

La Historia no sólo se compone de grandes personajes, importantes reinos y cruciales batallas sino que también se compone de esos pequeños detalles de la vida cotidiana que hoy vemos tan comunes y que sin embargo, cargan con una buena mochila llena de su propia historia. En este artículo, contaré brevemente la historia de las gafas de ver y su evolución a lo largo de la Historia. ¿Usas gafas para leer esto ahora mismo? Pues mira lo que podrían contarte…

Será Séneca el primero que hable acerca de ver con más claridad a través de un globo o vaso lleno de agua, acercándose al concepto de lo que serán las gafas. Nerón, alumno de Séneca, afirma haber usado una esmeralda como lente de aumento para disfrutar de los juegos de gladiadores. El matemático y astrónomo árabe Alhacén hablaría en 1021 acerca del uso de lentes convexas para ampliar las letras a la hora de leer usando la ley de la refracción de la luz.

franciscano Roger Bacon (7)
Roger Bacon

En el siglo XII su obra se tradujo al latín, lo que permitió que un siglo más tarde, aparecieran las gafas propiamente dichas en Italia. Se trataba de lentes esmeriladas montadas que los monjes dominicos usaban a modo de lupas para aumentar el tamaño de la letra de los textos que leían. Unos años más tarde, en 1267, el fraile franciscano de Oxford Roger Bacon demostró este hecho de forma científica por lo que se le considera el auténtico pionero.

Las primeras gafas se fabricaron en Murano, Italia, pues sus fábricas de vidrio eran las únicas capaces de hacer el tipo de cristal requerido para ello, el vidrio dúctil. Se usaban como ayuda para la visión y consistían en cristales esmerilados con monturas de madera, concha o hierro. Estas primitivas gafas posibilitaron que los hipermétropes pudieran leer.  En el siglo XV, Nicolás de Cusa propuso usar lentes cóncavas en vez de convexas para que fueran destinadas a los miopes.

En los albores de la Edad Moderna, las gafas se convirtieron en un símbolo de prestigio social ya que al transformarse la montura en una sola pieza sólo unos pocos podían permitírselas de hierro o cobre. También en esta época se pusieron puentes de cuero para proteger la nariz, aunque las monturas eran pesadas e incómodas y resbalaban continuamente por la nariz. La invención y auge de la imprenta hizo aumentar la demanda de gafas al tiempo que lo hacía el número de libros en circulación.

Benjamin Franklin
Benjamin Franklin

El problema de las monturas incómodas y pesadas se solucionó en el siglo XVIII con la montura Núremberg que hizo que las gafas fueran llamadas “estrujanarices”; a pesar de ese nombre, se volvió un modelo muy cómodo y popular especialmente con la invención de las patillas por parte de Edward Scarlett. En 1760 se fabrican las primeras gafas bifocales por petición del presidente americano Benjamin Franklin, cansado de cambiarse constantemente de gafas según necesitara ver de cerca o de lejos. A finales de ese mismo siglo aparecen los monóculos, usados por la aristocracia y la élite social de Alemania e Inglaterra sobretodo. En Francia preferían el “pince-nez” y en España, los conocidos “quevedos”.

Ya a comienzos del siglo XX las gafas adoptan la forma que hoy conocemos, adoptando modelos ilimitados y adaptados a todos los gustos, necesidades y bolsillos.

Para saber más: Muy Historia

 

 

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